Un restaurante suele tener un catálogo más grande y variado que un bar: entradas, principales, guarniciones, postres, a veces menú del día. Armar bien esa estructura desde el principio ahorra reordenamientos después.
Organizá el catálogo antes de cargarlo
Antes de tocar ninguna plataforma, ordená tu carta actual en categorías claras (entradas, principales, guarniciones, postres, bebidas) y revisá que cada plato tenga un precio actualizado. Este paso en papel o en una planilla te ahorra tiempo cuando llega el momento de cargar todo.
Aprovechá el período de prueba
La mayoría de las plataformas serias, incluida QuickMenú Digital, ofrecen un período de prueba (15 días en nuestro caso) sin pedir tarjeta de crédito. Usalo para cargar tu menú real y probarlo con tu propio equipo antes de decidir si seguís.
Fotos: priorizá tus platos más pedidos
No hace falta fotografiar el catálogo entero el primer día. Empezá por los platos que más vendés — son los que más impacto van a tener en las decisiones de nuevos clientes que recorren el menú por primera vez.
Generá el QR y probalo vos mismo
Una vez cargado el menú, generá tu código QR, imprimilo y probá el flujo completo desde tu propio celular: escanear, navegar por categorías, armar un pedido de prueba. Recién ahí colocalo en las mesas.
