Las grandes apps de delivery le dieron visibilidad a muchísimos locales, pero eso viene con un costo real que muchas veces se subestima al momento de decidir cómo recibir pedidos online.
Dónde ganan las apps de delivery
- Acceso a una base de usuarios que ya está en la app, buscando qué pedir.
- Logística de envío ya resuelta, sin que el local tenga que organizar repartidores propios.
- Visibilidad para quien todavía no conoce tu local.
Dónde gana un menú digital propio
- Comisiones bajas y transparentes (por ejemplo, un 2% por pedido) frente a comisiones mucho más altas que suelen cobrar las apps de delivery.
- Sos dueño de la relación con el cliente: sus datos y su historial de compra son tuyos, no de una plataforma externa.
- Podés fidelizar directamente, sin depender de que la app te muestre o no en sus resultados destacados.
- El pedido llega directo a tu panel, sin depender de la app de un tercero para gestionarlo.
¿Se pueden usar los dos juntos?
Muchos locales combinan ambas estrategias: usan apps de delivery para captar clientes nuevos que todavía no los conocen, mientras impulsan su propio menú digital (por QR en el local, en redes o en WhatsApp) para los pedidos habituales, donde las comisiones bajas hacen una diferencia real en la rentabilidad.
