No todas las fotos de un menú cumplen la misma función. Lo que funciona bien para un plato principal no necesariamente funciona igual para una bebida o un postre, y vale la pena pensarlo por categoría.
Entradas y principales: mostrar la porción completa
El cliente quiere saber qué va a recibir. Encuadrá el plato completo, sin cortar partes importantes, y con buena luz que muestre los colores reales de los ingredientes.
Bebidas: transmitir temperatura
Para bebidas frías, la condensación en el vaso comunica frescura. Para bebidas calientes, un poco de vapor visible transmite lo mismo del otro lado. Son detalles chicos que hacen una diferencia grande en cómo se percibe la foto.
Postres: la presentación es parte de la venta
En postres, la estética suele influir más en la decisión que en otras categorías. Vale la pena invertir un poco más de cuidado en el ángulo y la composición de estas fotos específicamente.
Picadas o para compartir: mostrar la variedad
Si el producto incluye distintos elementos (una picada con varios tipos de fiambre y queso, por ejemplo), una toma cenital que muestre toda la variedad suele comunicar mejor el valor que una foto de costado.
