Armar un combo parece simple — juntar dos o tres productos y ponerles un precio conjunto — pero los combos que realmente funcionan responden a una lógica más específica que eso.
Combiná lo que ya se pide junto
Revisá tu historial de ventas para ver qué productos suelen pedirse en la misma mesa. Armar un combo con esa combinación natural tiene más chances de convertir que inventar una combinación que nadie pidió antes por su cuenta.
El descuento tiene que sentirse real
Si el combo cuesta casi lo mismo que pedir cada producto por separado, el cliente no percibe ningún beneficio. El ahorro no necesita ser enorme, pero sí tiene que notarse — es lo que hace que elegir el combo se sienta como una decisión inteligente.
Usá el combo para mover lo que menos se vende
Combinar un producto muy popular con otro de menor rotación es una forma de darle visibilidad a ese segundo producto, sin depender de que alguien lo elija por su cuenta desde una lista larga.
Revisá el margen antes de lanzarlo
Un combo atractivo para el cliente pero que deja poco margen no te está ayudando de verdad. Calculá el costo real de la combinación antes de fijar el precio, no después de ver que se vende mucho.
