Un PDF con tu menú es mejor que nada, pero tiene límites claros: no se puede pedir directamente desde ahí, no se actualiza solo, y en el celular suele leerse mal, con zoom y scroll horizontal incómodos.
Por qué un PDF no es lo mismo que un menú digital
Un PDF es, en esencia, una foto de tu carta de papel. El cliente lo puede ver, pero no puede pedir desde ahí, no sabe si un plato está disponible en este momento, y vos no podés cambiar un precio sin generar y volver a compartir un archivo nuevo.
Del PDF a las categorías
El primer paso real es "desarmar" tu PDF: pasar cada producto, con su precio, a una categoría dentro de una plataforma que permita pedidos. Es tedioso solo la primera vez — después, cambiar un precio es cuestión de segundos, no de rehacer todo el archivo.
Sumar lo que el PDF no podía tener
Aprovechá la migración para sumar lo que el PDF no permitía bien: fotos de cada plato, descripciones cortas, disponibilidad en tiempo real y, sobre todo, la posibilidad de que el cliente pida y pague directo desde ahí.
Dejá de mandar el PDF por WhatsApp
Una vez que tu menú digital está funcionando, reemplazá los links al PDF (en tu bio de Instagram, en Google, en tu WhatsApp) por el link a tu menú real. Es la forma de que todo el tráfico que ya tenías empiece a convertirse en pedidos, no solo en consultas.
