Una foto mal tomada puede hacer que un plato delicioso se vea poco atractivo en pantalla. Estos son los errores más comunes que se repiten al fotografiar un menú, y son fáciles de evitar una vez que los identificás.
Usar el flash directo del celular
El flash frontal de un celular genera sombras duras y colores planos, muy distintos a cómo se ve el plato en persona. Casi siempre es mejor apagarlo y buscar luz natural, aunque implique sacar la foto en otro momento del día.
Fotografiar el plato recién servido, sin acomodar
Un plato recién sacado de cocina puede tener salsa desparramada o ingredientes desprolijos. Un segundo extra para acomodar antes de fotografiar hace una diferencia notable en el resultado final.
Fondo desordenado o con elementos ajenos
Servilletas usadas, otros platos de fondo, el celular de otra persona — cualquier elemento que distraiga del plato principal le resta profesionalismo a la foto, aunque la comida en sí se vea bien.
Foto tomada muy de lejos o muy cerca
Una foto muy alejada no deja apreciar el detalle del plato; una demasiado cerca puede cortar partes importantes o generar distorsión. Encontrar el encuadre correcto —usualmente llenando la mayor parte del cuadro con el plato, sin cortarlo— suele dar el mejor resultado.
