La calidad de las fotos es uno de los factores que más influye en si un cliente elige un plato o no. La buena noticia es que con un celular moderno y algunos cuidados básicos, se puede lograr un resultado más que aceptable sin contratar a nadie.
La luz natural es tu mejor aliada
Sacá las fotos cerca de una ventana, con luz de día, y evitá el flash directo del celular — suele generar sombras duras y colores poco fieles. Si podés, hacelo en un momento del día con buena luz natural disponible.
Fondo limpio, sin distracciones
Un mantel liso, una mesa de madera prolija o un fondo neutro dejan que el plato sea el protagonista. Evitá que se cuelen objetos ajenos (celulares, servilletas usadas, otros platos) en el encuadre.
El ángulo correcto según el plato
- Platos con altura (hamburguesas, postres armados): fotografiar de costado o en un ángulo de 45 grados.
- Platos planos (pizzas, ensaladas): funciona bien la toma cenital, directamente desde arriba.
- Bebidas: buscá que se note la temperatura (vapor en algo caliente, condensación en algo frío) para transmitir frescura.
Consistencia por encima de perfección
Es mejor tener todas las fotos con un estilo parecido (misma luz, mismo tipo de fondo) que mezclar fotos muy distintas entre sí. Un menú visualmente consistente se percibe más profesional, aunque ninguna foto individual sea perfecta.
